martes, 7 de mayo de 2013

RESPIRO


RESPIRO

Autor David Gómez Salas

Mi huerto “El respiro” es un oasis en el semidesierto, donde he visto los atardeceres más hermosos de la tierra. En el poniente, el cielo presenta mezclas de colores azul, amarillo y rojo en infinitas tonalidades y matices. En el cenit el cielo, casi sin nubes la mayor parte del tiempo, es azul cian y turquesa. Al oriente el cielo es color azul aguamarina.

Ahí respiro las fragancias del anís, la capitana y otras plantas silvestres, además el dulce aroma de la alfalfa podada.

El cielo es continuamente navegado por brigadas de pájaros que forman triángulos para cortar el viento. En el río escucho el aullido de los coyotes y el trinar de los búhos que anuncian la proximidad de la noche. En la ribera habitan viejos mezquites y huizaches, ahí los animales afinan sus voces, algunos lo hacen en coro.

Los manzanos, duraznos, peras, chabacanos (albaricoques), membrillos y ciruelos, agradecidos regalan sus frutos. Los pinos, pirules, sauces, sabinos, eucaliptos y casuarinas, aún jóvenes, aportan el color verde todo el año; y prometen brindar, con su sombra, la frescura tan anhelada al mediodía en el semidesierto.

En el centro del huerto hay pinos, palmeras plumosas, parras, limones, mandarinas, aguacates, buganvilias y rosales; mezclados con más duraznos, peras, manzanos, ciruelos y demás frutales de clima frío.  Se protegen entre ellos, se abrigan.

Los árboles conviven como hermanos entre ellos y conmigo.  Percibo su paz, tranquilidad y su amor. Los planté casi niños (plántulas) y han crecido juntos, ahora ya muestran la mayoría su desarrollo y gran belleza. Sé que alcanzarán grandes alturas.

Inicié este huerto inspirado en el recuerdo del amor que mi madre tuvo por las plantas. Recuerdo los  jardines creados por ella en balcones y pequeños patios, utilizando  botes de lámina habilitados como macetas y algunas macetas de barro. Le gustaban las violetas, los helechos, las enredaderas y una planta llamada “Nevando en París”.

Era hermosa la planta llamada “Nevando en París”, sembrada en maceta solo alcanzaba una altura ligeramente mayor a medio metro.  Me fascinaba su belleza que obtenía por la distribución perfecta de sus colores. Hojas verdes en la parte baja y al centro; hojas rojas en la parte media de las ramas;  y diminutas hojas blancas en las puntas de las ramas y en la parte más alta de la planta. Su pequeña figura era semejante a la de un árbol con copos de nieve.

Mi madre y yo éramos introvertidos e inseguros, nos comunicábamos más con hechos y actitudes que con palabras. Compartimos nuestro amor a las plantas y a las flores. Supe que ese amor nos haría inseparables, no en presencia, sino en esencia: en valores.

Nosotros, madre, fuimos tan iguales en nuestro cariño a la naturaleza que se creo un fuerte lazo de amor y solidaridad indisoluble. Los eventos malos que sucedieron  en nuestro alrededor, los conocí; pero no quise abonarlos ni dar riego. Sabía que no serían frutos buenos. 

Los primeros años de mi infancia fui un castigado permanente de mi padre, y en esa época tu presencia, tu tierna y preocupada mirada fue para mi una capa imaginaria que me envolvía y protegía. 

Magia que siguió funcionando aun estando lejos de ti.  Recordarte me alentó para solucionar las dificultades que se presentaron en mi vida cotidiana y me inspiró para buscar la felicidad, a rodearme de personas alegres y sanas: mis amigos.  

Después en Tuxtla, solo contigo, fui feliz por tu buen juicio, amor y libertad que me brindaste. Cuando partí a la capital para  estudiar en la universidad ya había aprendido a prevenir enfermedades y plagas en mi entorno, había aprendido a desarrollar y mantener sano mi huerto.

Amo la naturaleza, amo el trópico y el desierto, amo los días soleados y nublados, amo las grandes ciudades y el campo, amo el mar cálido y la montaña nevada,  amo mis amigos vivos y amigos muertos, amo a mi esposa, hijas y nietas, amo mi madre muerta, amo a mi país… amo la tranquilidad de mi huerto.

De día cuando veo volar una familia de halcones con tanta libertad, cuando escucho el canto de  las aves, cuando veo el bello color del cardenal y veo alegre al colibrí visitar las flores, te recuerdo reina de mis amores. 

Y en las noches sin luna cuando el viento desnuda el firmamento y miles de estrellas se muestran, pienso en ti. Respiro profundamente y concluyo que en mi vida, el aire es limpio gracias a ti.

lunes, 6 de mayo de 2013

El Don de amar


El Don de amar
Autor David Gómez Salas

Cuando estudiaba la flora y fauna de los estuarios y costas del golfo de México, acostumbraba ir los sábados en la tarde, a la cantina “El Camarote”. A tomar ron frente al mar, al lado del viejo muelle marítimo de carga de Puertos Libres Mexicanos. 
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A pesar de los fuertes olores de los residuos de pescado y los baños sin ventilación, me gustaba ir a “El Camarote” porque ahí acudían muchos poetas, bohemios y amantes de la conversación. Los precios de los tragos, canciones y bailadas eran económicos. La botana gratis y abundante. 
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Una noche escuchaba cantar a la Sirenita, una mujer muy popular y querida por todos los parroquianos más frecuentes. La Sirenita tenía una voz cálida, ideal para interpretar bolero romántico y canciones del género ranchero. Al caminar mecía las caderas y resaltaba su diminuta cintura, motivo de su nombre artístico. La acompañaba Pedro el guitarrista. 
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Esa noche la Sirenita al cantar decía: “No debes tener dos amores, es muy complicado besar en dos bocas…” Es una canción muy vieja, que se escuchaba con reiteración en las cantinas del sureste de México. 
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Le pregunté mi amiga Mirjana su opinión sobre la letra de la canción. Ella era serbia de nacimiento, pero tenía más de cinco años viviendo en el pueblo; y era asidua de “El Camarote”.
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He amado a muchos hombres—me respondió. Los he amado de verdad, tengo el don de amar. No sé para cuantos me alcance este don, pero me enamoro continuamente. En algunas etapas de mi vida tuve dos amores y si es complicado, pero amaba a los dos y no podía dejar ninguno de los dos. No los engañaba, los amaba.
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Y con naturalidad agregó: Con cada amante mi relación, incluyendo el sexo, fue apasionada. Siempre dialogué con el mayor respeto y jamás traicioné alguno de sus secretos que me confiaron. La solidaridad entre nosotros fue incondicional y la lealtad en nuestras vidas fue inquebrantable. La amistad fue profunda y siempre hubo amor de mi parte.
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Estoy sorprendido positivamente—contesté. 
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La respuesta de Mirjana me mostraba que tener dos amores no era solo un asunto que podía ser explicado desde el punto de vista cultural o religioso, como el caso de la poligamia. Ella incluyó en su respuesta aspectos filosóficos. 
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Salud Mirjana, mi integra amiga—le dije. Levanté mi vaso con ron y brindé por ella. No dije más. 
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A partir de ese momento mi mente regresó a la cantina, pues durante el tiempo que había estado escuchando su opinión, había dejado de escuchar el ruido tradicional de la cantina. 
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De nuevo oí el ruido que provocaban las risas, pláticas y gritos de los parroquianos; y me quedé a escuchar la siguiente interpretación de la Sirenita, que curiosamente decía: “Yo para querer no necesito una razón. Me sobra mucho, pero mucho corazón…”

viernes, 3 de mayo de 2013

VEN


Ven
Autor David Gómez Salas, el Jaguar

Ven mujercita linda a disfrutar
las caricias y el canto sublime del viento,
Ven a mi huerto  
y catapulta mi enamoramiento 

Ven negrita preciosa,
para que el aroma de las rosas,
se mezcle con tu fragancia
y surja el perfume de las diosas.

Disfrutaremos juntos el paisaje,
la alegría de los árboles ,
su pródigo y místico follaje,
sus vigorosos y esculturales tallos,
sus ramas y el vaivén de las hojas.
Resultado de la vida sin desmayos

Ven a festejar el éxito de las raíces,
a recibir la sonrisa de pinos y frutales
a convivir con las aves y mariposas
a observar colores excepcionales.

Ven a disfrutar los sabores
de ciruelos, duraznos, peras,
manzanos, chabacanos y membrillos.
Árboles frutales y forestales, te esperan.

Mi huerto es por si mismo muy hermoso
y mi corazón compartirlo, necesita.
Ven niña bonita, contigo será perfecto
y mi felicidad, sin duda,  será infinita.

Ven el mayor tiempo que puedas:
un día, una  hora, un minuto…
lo que sea.

jueves, 2 de mayo de 2013

EL BIG BANG



EL BIG BANG

Autor David Gómez Salas (El Jaguar)


Hace quince mil millones de años
el universo de ahora, no existía.
Los átomos aún no se formaban
y solo protones y electrones existían. 

Las partículas subatómicas se movían
a velocidades inauditas y chocaban;
y de un espacio pequeño, no salían.

La temperatura difícilmente imaginable, 
millones de grados centígrados, medía.  
Era un plasma horrible e insoportable.

Un día, protones y electrones decidieron 
escapar del reducido espacio y ser libres.
Y aplicando toda la energía posible,
derribaron las paredes y se fueron.

En libertad, pudieron disfrutar   
el espacio que anhelaron,
por eso los sistemas que surgieron,
distantes unos de otros, se ubicaron.

Si toda la materia del espacio infinito 
pudo decidir por si misma su destino,
también podrá el humano, imagino,
vencer a corruptos gobiernitos,
combatir a voraces globalizados
y hacer un Big Bang humanizado.

NOTICIA



NOTICIA

Autor David Gómez Salas



Leí en un periódico local,

que en educación elemental,

a los niños les darán dos lenguas.

Y por eso, mi inquietud no mengua



Si con una lengua, los infantes

dejan de ser elegantes,

con dos lenguas, les aseguro, 

la vida será un apuro.

Habrá el doble de gritos

y el ruido será inaudito.



Ante niños tan evolucionados 

habrá que ser precavidos.

Acercarse a ellos con cuidado,

con los oídos tapados



Pero como dijo el vocero de Fox,

que sin querer hacía bromas,

lo que el periódico quiso decir…

Es que les enseñarán dos idiomas.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Regalos



REGALOS

Autor David Gómez Salas, el Jaguar

Dedicada a mi hija Edith



Una mamá pensaba

mientras la casa barría

¿Que regalos les daría?

A dos hijos que tenía.



Esa idea la seguía

cuando cocinaba ó planchaba,

estudiaba ó dormía,

trabajaba ó comía.



Una linda Hada color rosa,

se apareció de repente

y le dijo, muy sonriente,

piensa ya, en otra cosa.



Poderes mágicos, tengo.

Todo te puedo dar,

directo del cielo, vengo.

Y te quiero ayudar.



La varita mágica, agitó.

Y aparecieron dos mil cajitas.

Para la niña estudiosa,

fueron mil cajitas color rosa.



Para el niño deportista,

campeón de… no se que;

fueron mil cajitas, de color café.



Lo que las cajitas contenían

fue un secreto superior,

A la fecha nadie sabe que había

en su interior.



Los tontos dijeron que nada había,

que eran cajitas vacías,

por eso los niños reían

cuando las cajitas abrían.



Los avaros dijeron

que contenían algo muy valioso.

Quizás oro, joyas ó dinero;

por eso estaban dichosos.



Otros dijeron, que tenían un milagroso viento,

que similar a la inteligencia

está en todas partes, proveyendo:

Amor, salud, buen humor y paciencia



La verdad sobre lo que había

dentro de las cajitas,

la sabe el Hada, y no yo.

Pacto para amordazar a la prensa


Pacto para amordazar a la prensa

Autor David Gómez Salas (El Jaguar)

La guerra contra el narcotráfico
es cada día más cruenta.
Así lo anuncia la prensa
y con imágenes pavorosas, 
informa de esta violencia.

Setenta mil muertos llevamos,
es el récord de esta guerra.
Y es la falta de inteligencia,
lo que más preocupa y aterra.

La gente se ha acostumbrado
a ver muertos decapitados.
A ver niños sicarios
y miles de ejecutados.

La situación es grave,
pero no se encanallen.
No tiene culpa la prensa,
no la amordacen, ni callen.

No imiten al avestruz,
no tapen el sol con un dedo,
no intenten apagar la luz,
ya no pacten más enredos.

lunes, 29 de abril de 2013

Siempre hay un Solovei



Siempre hay un Solovei
Autor David Gómez Salas

Estaban frente a la enésima versión  
de Solovei Rakhmatich, el bandido. 
Mudos y acobardados,
como siempre habían vivido.

Sabían que aquel monstruo
mitad hombre y mitad pájaro, 
desde su nido,
mantenía bloqueado el camino
y mataba con estridente silbido:
al que no fingiera ser cretino,
al que no se dejara robar, 
y al que se atreviera cabalgar libre, 
por públicos caminos.

Mataba a los caminantes en el arroyo,
o los secuestraba a su nido.
Rodeado de su tropa de apoyo,
actuaba con ventaja, el bandido.

Los llevaba a un árbol negro y alto
que existe en el arroyo  Smorodinka.
Les provocaba  temores y  sobresaltos.
Algunas víctimas, imitaban a Ilya Muromets
para afrontar la pesadilla:
Se ponían amapolas de verdades en los oídos.
Y no se arrodillaban ante Solovei, por sus silbidos.

Pero la mayoría se acobardaba ante su pandilla.
Enésima versión de Solovei Rakhmatich
Enésima versión de cobardía

Enésima versión del cuento ruso, 
sin un Titán que detenga esa maldad.
Enésimo cuento de miedo, ficción y voracidad.

En el aire flotaba el desafío:
¿Quién se atreverá a cabalgar ese camino?



miércoles, 10 de abril de 2013

El cuento de la mime



El cuento de la mime
Autor David Gómez Salas

Te voy a contar 
el cuento de la mime.
Pero no te vayas dormir, 
antes que lo termine .

En este tipo de noches 
con el cielo despejado.
Todo puede suceder
nada existe limitado.

Las paredes y los techos,
no pueden contener
que desde la cama,
el cielo se pueda ver.

Mira, está sonriendo la luna,
hay ternura en su mirada.
Así la luna anuncia:
¡Llegó la hora de la almohada!

Mi niña consentida
mira aquel lucero.
Se acerca a nosotros,
está bajando del cielo.

Cierra los ojos cariño,
piensa en un gran deseo.
Y en tus dulces sueños,
te los concederá el lucero.

lunes, 8 de abril de 2013

Por muy lejos que te pienses




Por muy lejos que te pienses
Autor David Gómez Salas

Por muy lejos que te pienses,
siempre estás en mi,  presente. 
Y el frío que a veces sientes,
mi corazón lo resiente.

Tu cariño limpio modera mis instintos,
encauza mis emociones,
ordena mis pensamientos
y da conciencia a mis intenciones.

El brillo de tu mirada y tu bella sonrisa
son una pequeña muestra 
del tesoro que eres
 y justifica mi respuesta


Por muy lejos que te pienses…
siempre estarás presente.

miércoles, 27 de marzo de 2013

DON APARIENCIAS



DON APARIENCIAS
Autor David Gómez Salas


Me contaba un vanidoso señor,
que en su país, lo perseguía 
un incansable y brutal dictador, 
Por eso decidió un día, 
salir de aquel ambiente de terror.


Se fugó del infierno represivo
y su devota esposa lo secundó.
México solidario y altivo
con firmeza y amor, lo acogió.


La universidad le dio trabajo, 
lo nombró profesor investigador,
pero la verdad lo cortó de tajo
y quitó la máscara al simulador.


El señor “Don apariencias”, 
resultó ser un gran farsante,
dijo ser Doctor en Ciencias 
y era solamente un pasante.


El embustero huyó por pena,
corrió con la cola entre las patas. 
Todo por engañar a gente buena,
consecuencia de su alma ingrata.


La parte buena de la historia es
que a su esposa en México dejó. 
Y con esta valiosa persona
México al final, ganó.

lunes, 25 de marzo de 2013

MUÑECA Poesía a la carta



Imagen de Jose Miraz, artista plástico
MUÑECA
Autor David Gómez Salas

Lupita, dulce muñeca querida,
tu espíritu es inquebrantable.
Eres excelente esposa y madre,
eres el gran amor de mi vida.

Eres hermosa de rostro y alma,
eres hija y hermana, ejemplar.
Irradias ternura y suave calma.
Por ti, comprendí lo que es amar.

*La etiqueta poesías a la carta comprende poesías escritas por petición de amigos y familiares. Son sus sentimientos y sus palabras,  yo solo soy un medio.

Asesinada



ASESINADA
Autor David Gómez Salas


Recuerdo que me decías
que la felicidad buscabas.
Que día a día lo intentabas
y muchos amantes tenías.

Fuimos afortunados 
con tus besos deliciosos,
con tu cuerpo apasionado
y cariños venturosos.

Contigo, nadie podrá decir, 
que los hombres, no te amamos
y que únicamente gozamos
lo que comerán los gusanos.

¿Por qué te mató tu esposo? 
Te diré mi conclusión:
Por sevicia o por baboso.
No encuentro otra explicación.

domingo, 24 de marzo de 2013

MI PROPÓSITO



MI PROPÓSITO
Autor David Gómez Salas (El Jaguar)


Mi propósito es escribir
sobre disímiles temas.
Sin obedecer consignas,
dogmas o célebres lemas

No existen temas mejores,
ni puntos de vista peores.
La poesía y la vida de verdad
se sustentan en la diversidad.


Trascendente es la idea
y el pensamiento.
Sustancial es la emoción
y el sentimiento.

jueves, 21 de marzo de 2013

ESPANTANDO CAMARONES (David Gómez Salas)




Espantando camarones
Autor David Gómez Salas

Estaba en el estero jugando a espantar a los camarones. Me paraba cerca de la orilla del arroyo con el sol a mi espalda, así proyectaba mi sombra un metro más adelante. Procuraba que mi sombra no invadiera mucho el agua, que apenas la rozara. 

Los camarones se movían en grupos, permanecían en un sitio aproximadamente cinco segundos, luego con gran velocidad se cambiaban a otro lugar. En menos de un segundo recorrían una distancia cercana a un metro y luego permanecían otros cinco segundos en el nuevo sitio. Con esta forma de desplazarse transmiten la idea de estar nerviosos.  

Cuando los camarones se acercaban a mí, con cuidado levantaba el brazo y la sombra de mi mano los alcanzaba. Los camarones huían asustados de manera relampagueante. Pero como los camarones no tienen memoria, la mayoría de la veces el grupo de camarones asustado regresaba al mismo lugar, después de estar unos minutos en los sitios aledaños.

Aún estaban pequeños aquellos camarones que jugueteaban en la zona del estero cercana a mi casa; porque conforme crecen, emigran a zonas más cercanas al mar. Hasta terminar, muchos de ellos, en los restaurantes y cantinas ubicadas en la playa.

Tenía apenas cinco años dos meses y me divertía espantando camarones y lagartijas; observando a las cigarras y libélulas que viven en charcos y cuerpos de aguas someras. Me emocionaba cuando aparecía un Cantil, una serpiente que vive en charcas, arroyos y pantanos, me gustaba tirarles piedras. Son muy venenosas decían los viejos y contaban como sufrían, antes de morir, las personas que habían sido mordidos por esta nadadora y elegante serpiente. 

Mi especialidad era desde entonces ver la naturaleza y soñar. Yo creo que por eso aquel día, bajo el puente, se me apareció Dios. A él también le gusta soñar y le gusta estar lejos de las aglomeraciones. No me lo dijo, pero lo supuse porque ahí bajo el puente, casi nunca había gente. 

A la mayoría de las personas del pueblo les gustaba ir al parque o jardín público ubicado en el centro del caserío. Estaba alrededor del jardín: la presidencia municipal, la estación de la policía y varias cantinas. Allá platicaban mujeres, hombres y niños, entre gritos, risas y música de las cantinas; en medio del sonido de anuncios de los comercios en altavoces; y a veces, las menos, en compañía de campanadas, cohetes, cantos y sermones de la iglesia. 

Observé que a Dios le gustaba estar callado, así que nada le pregunté cuando él acercó a mí. Solo deje que me acompañara a espantar a los camarones; y cuando perseguí una lagartija color beige, casi transparente. 

Después vimos las libélulas, unas con puntos azules y otras con puntos verde esmeralda. Pasamos por algunos charcos y hundió sus pies en el agua. Después de casi media hora se fue. Nunca habló, solo movió su mano en señal de adiós y desapareció en un instante. 

Le pregunté al cura del pueblo si había hablado con Dios o si alguna vez lo había visto y me contestó que lo veía todos los días en misa, que hablaba con él a través de sus oraciones y lo escuchaba con el corazón. 

Por su respuesta supe de inmediato que él nunca había visto a Dios y no sabía como era. Además Dios no habla, me consta desde aquel día.