miércoles, 16 de diciembre de 2015

Mi amiga Coatlicue


Mi amiga Coatlicue
© David Gómez Salas

—Tláloc, necesito platicar contigo—Me dijo Coatlicue cuando la encontré en el valle de la fertilidad. Y agregó: Una tarde noche fui a caminar al Cerro de la Serpiente, para asear el sitio y respirar su aire limpio. Y me pasó algo muy extraño que deseo contarte, para que me ayudes.

—Me da gusto verte—Contesté. Cuéntame.

—Gracias, dijo—Ese viento que se supone limpio y sagrado del Cerro de la Serpiente, pasó tenuemente bajo mi falda y de inmediato empecé a sentir cosas extrañas dentro de mí. Tiempo después fui con el curandero y dice que voy a tener un hijo.

Tú sabes que Mixcóatl está en tierras lejanas y regresará pronto ¿Qué hago, amo mucho a mi esposo? No sé como podré explicarle lo que me ha pasado.

—Conozco a Mixcóatl desde que era niño—Le dije. Lo recuerdo la mayor parte del tiempo, violento. Por eso pensé que nunca se casaría, pero con tu infinita dulzura, tu temple y firmeza; domaste su espíritu salvaje; y ya ves, se casaron.


Ahora tienes que juzgar si crees que el amor que existe entre ustedes alcanza para hacerlo comprender este milagro de los dioses. Es capaz de matarte si despiertas su ánimo impulsivo que ahora duerme. Es guerrero por naturaleza, es feroz e implacable ¿Qué dicen tus hijos?

—Ellos piensan que engañé a su padre, no creen en lo milagros. Estoy enterada que planean matarme para sacar de mi vientre al que será su hermano y entregar su cuerpo muerto a su padre—Me dijo. Creen que de esta forma le demostrarán a su padre que su honor ha sido vengado ¿Puedes ayudarme? ¿Crees poder protegerme de la ira de mis hijos y de mi esposo?

—Ve al monte sagrado—Contesté. Ahí estaré en forma de niebla, tan densa que nadie podrá ver sus propias manos. No podrán encontrarte. Pero debes ir de prisa, tu vientre está creciendo con mucha rapidez. Huye, en el monte sagrado no te faltará agua, ni alimento.

Desde el cielo, observé que los cuatrocientos hijos de Coatlicue habían salido en busca de mi amiga. Viajaban armados, deseaban destrozarla y posteriormente llevar su cuerpo en pedazos al cráter del volcán Popocatépetl. Para incinerarlo.

Comandaba el grupo de hermanos armados: Coyolxauhqui, llena de ira y sedienta de venganza. Todos los hijos de Mixcoóatl eran obsesivos por estirpe. Su padre era, ni más ni menos, que el dios de la persecución.

Avanzaron rastrearon palmo a palmo el monte sagrado, sabían que su madre era mi amiga y buscaría mi ayuda.

Como niebla protegí a mi amiga Coatlicue, avanzaron de manera muy lenta. Sin embargo, algunas serpientes y otras alimañas, que sintieron el paso de Coatlicue, informaron a este pequeño ejercito de desalmados, datos que le permitieron seguir su rastro.

Finalmente los hijos de Coatlicue la encontraron en el interior de una cueva, arribaron justo en el momento que estaba concibiendo a su hijo. Mi amiga Coatlicue se encontraba débil, no había nadie que pudiera defenderla. Era el mejor momento para que estos guerreros llevaran cabo sus crueles acciones.

Cuando todo parecía suponer que mi amiga sería asesinada…

Repentinamente del vientre de Coatlicue, salió su hijo Huitzilopochtli, nació completamente armado. Con fiereza, destreza y velocidad nunca antes vistas; Huitzilopochtli enfrentó y mató, uno a uno, a sus cuatrocientos hermanos. Su velocidad era 50 veces superior a la de cualquier guerrero humano.

Huitzilopochtli, era hijo de un dios. Sus hermanos no tuvieron tiempo de saberlo, perdieron la vida.

Huitzilopochtli, cortó la cabeza a su hermana Coyolxauhqui y la arrojó al cielo, ahí se quedó dando vueltas a la tierra, se convirtió en la Luna.

Mi amiga Coatlicue, diosa de la tierra y la fertilidad, diosa madre. Dio vida a Huitzilopochtli, dios de la guerra. Así fue como conocí los dos rostros de Coatlicue, el rostro de la vida con el nacimiento de Huitzilopochtli y el rostro de la muerte, por fallecimiento en batalla, de sus otros hijos.

Celebré que se preservara la vida, de quien representa la muerte. Me volví vapor de los océanos y fui al continente. Estuve como tormenta largo tiempo, por mi presencia no se vio el sol, ni siquiera un cielo nublado; el cielo estuvo negro. Sin visibilidad alguna para los seres vivos, inundé la tierra y muchos seres murieron. Sirvieron para abonar la tierra.

Soy Tláloc, no soy el dios de la lluvia, soy la lluvia misma; y también soy tormenta, tempestad, rayos, truenos, soy todos los peligros de ríos y mares.

Soy fuerza destructiva en forma de granizo, heladas, tormentas, sequías, inundaciones y rayos fulminantes.

También soy dador y protector de vida, fecundador de la tierra, germinador de semillas, esencia de la agricultura, bosques, selvas y manglares. Soy quien limpia la superficie de la tierra y el que da de beber al interior del planeta.

Soy Tláloc, soy Chaac , no soy dios de algo. Soy dios, un entramado de fuerzas divinas benéficas y destructivas.

Y Coatlicue… es mi amiga.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Inúndame

Inúndame
© David Gómez Salas

Así como la lluvia en el semidesierto
traza la frágil línea entre la vida y la muerte,
tus besos, a cuentagotas, sentencian mi suerte.
Su escasez me acerca a la muerte.

Soy más que la caña de ron
y el junco de ribera,
abundancia de agua requiero
no sobrevivo con pasión  austera.

Inúndame con besos y caricias,
forma ciénagas a mi alrededor.
De mis raíces nacerán miles de rizomas,
tu cenagal invadiré de amor.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Timidez - Autor David Gómez Salas, el Jaguar

Timidez  © David Gómez Salas

El amor juguetea conmigo,
me dejo llevar con felicidad.
Sin enciclopédicas definiciones
procedo con naturalidad,
innecesarias son las palabras
ellas no forjan la realidad.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Aprendiz

Aprendiz
© David Gómez Salas, el Jaguar

Tú que tanto hablas del amor,
enséñame sobre el sublime placer
que pregonas por doquier,
sorpréndeme por favor.

Haz que lo que he vivido, sea nada;
comparado con que despertarás en mí,
mujer por afrodita iluminada.

He amado
como ángel y como demonio.
Con ternura, ofuscación
cordura, demencia,
frivolidad y vocación.

Me falta mucho por saber,
lo percibo.
Y para reducir mi ignorancia,
quiero aprender contigo.

martes, 8 de diciembre de 2015

Tu huella, autor David Gómez Salas

Tu huella
© David Gómez Salas, el Jaguar

Sostiene tu huella
mi vida.
Es fuente de mi alegría.

Por ella, mi interior está erguido,
sigo el camino al cielo;
y a cada paso, te respiro.

Milagrosa marca
por  tu existencia;
vestigio de tu amor
y de tu esencia.

sábado, 28 de noviembre de 2015

TE NECESITO

Te necesito
© David Gómez Salas
-
No sé donde nace el fuego
que funde mi esencia
para engendrar arrabios
de pasión e inocencia.
-
Arrabios que buscan en tus labios
la dulzura que mi alma
y mi cuerpo, necesitan.
Un poco de calma al ciclón
que a mi corazón, agita.
-
Ven mujercita, necesito
abrazarte y colmarte de besos.
Sentir tu piel, tu aliento
y amarte con exceso.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

La experiencia del reloj


La experiencia del reloj
© David Gómez Salas

Un reloj hizo tic tac un año,
todo un año de experiencia.
No hizo más, solo tic tac,
rutina sin magnificencia.

De la experiencia, sin nociones,
se aprende casi nada.
La deducción y la creatividad
son prácticas abandonadas.

Si muchos conceptos de la ciencia
son ignorados en la vida diaria,
la vida con esta experiencia
puede ser rudimentaria.

jueves, 19 de noviembre de 2015

INTROVERSIÓN

Introversión
© David Gómez Salas, el Jaguar

Por ti, mi amor,
toque el cielo
y superé a la ciencia.
Te amé con exaltación
y  sabiduría hasta
la demencia.

Te amé sin límites,
con furor sin aderezos;
tal como se ama a Dios:
Con sinceridad...
sin rezos.

jueves, 22 de octubre de 2015

Botana Chiapaneca

Botana Chiapaneca
(Modismos chiapanecos)
Autor David Gómez Salas
-
Una señora zamba,
popusa, con diarrea
y gran dolor de panza;
consultó una yerbera.
-
La chamana sorumba
le dio de comer caulote,
y pronto le quedó
el fundillo tapadote.
-
Un bolo que ahí pasó,
a la señora preguntó:
¿Y diay vos, que pasó?
(huele a nucú, susurró)
¿Eres tú o soy yo?
Y en seguida agregó:
-
El aliento te huele raro,
a chipilín y caimito.
A paterna y cuajinicuil,
a guineo y a pupito.
-
Meshita de mis amores,
vaya riqueza de olores,
que usted ha apachado
y en su timba almacenado.
-
Me recuerda la botana
de todita la semana.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Melodía de colores

Melodía de colores
Autor David Gómez Salas

Hay  en mi huerto
un arroyo  saltarín,
que al escurrir suena
ron rin, ron rin.

Ahí viven ranitas
color verde clorofila,
que alegres cantan
ohlalá, lalá, lila.

Entre florecitas
blancas y rosadas,
existen abejitas
muy enamoradas.

Estas abejitas esparcen
el polen amarillo oro
y por ellas nacen
los frutos que adoro.

Entre ricos aromas
y hermosos fulgores.
Las aves cantan,
melodías  de amores.

Disfruta dulce niña
el intenso colorido
de la primavera.

Corre, salta y juega;
haz lo divertido,
haz lo que tú quieras.

sábado, 10 de octubre de 2015

Regreso

Regreso
© David Gómez Salas, el Jaguar.

Me alejé de ti cuando era joven,
sin saber lo que buscaba.
Quizás no buscaba nada,
solo el mundo exploraba.

Por curiosidad me enamoré
de  la ciencia,  de la poesía
y de miles de cosas más.
Todo con impaciencia.

Cierto es, que después
de haberte conocido
por grandes bonanzas transité.

Después de haber vivido, lo vivido
mi mar, deseo estar de nuevo contigo
¿El motivo?...
¡Siempre te amé!

viernes, 18 de septiembre de 2015

El "Tumbo"

El "Tumbo"
Autor David Gómez Salas, el jaguar

Las playas de Puerto Madero generalmente no son de aguas tranquilas y olas calmosas; al contrario, hay zonas con olas frenéticas y estruendosas llenas de fuerza y espuma blanca.

En el mar de esta zona, existe casi siempre una cresta paralela a la playa, que se forma al subir el agua para dar inicio a las olas.  A esta prominencia algunos chiapanecos costeños la llamamos el "tumbo". Es el sitio donde el agua sube y nacen las olas de translación que ruedan a la playa para romper y formar abundantes burbujas.

Una mañana cuatro amigos nos metimos a nadar en el mar. Beto, José y yo nos quedamos en la zona comprendida entre el "tumbo" y la playa.  Ramiro cruzó el tumbo para nadar en aguas más profundas y menos violentas. Ahí el mar es delicioso para flotar y descansar. El problema es cuando uno decide regresar a la playa.

Para cruzar el tumbo de regreso a la playa, hay que hacerlo cuando la cresta es baja, ya que en ese momento es menor la fuerza de la corriente hacia mar adentro. Hay que nadar para ubicarse adelante de la ola de translación que se va formar.  Ramiro no lo sabía y pretendía cruzar el tumbo para regresar a la playa, cuando la cresta era alta. En consecuencia la corriente en dirección aguas adentro lo regresaba a la zona profunda en cada intento.

Llegó un momento en que Ramiro se desesperó por no poder salir del mar, por no poder cruzar el tumbo. Nadaba con prisa y avanzaba pero el tumbo se elevaba y como no había pasado la cúspide regresaba con la corriente que escurre mar adentro.

Los tres nadamos para estar cerca de Ramiro y sin cruzar el tumbo, de ahí le gritábamos que no hiciera intentos cuando se están formando las olas grandes, que esperara a cuando se formaran las olas pequeñas. Se puede observar que se presentan ciclos de siete u ocho olas, inicia una con una ola pequeña, la segunda ola es mayor, la tercera crece más  y así sucesivamente hasta que la séptima u octava ola alcanza el mayor tamaño; después empieza un nuevo ciclo. Ese es el momento para cruzar el tumbo.

Después de muchos intentos Ramiro logró cruzar el tumbo y quedó a nuestro alcance, lo agarramos y nadamos rumbo a la orilla. En el recorrido de regreso nos alcanzaron las olas grandes y nos revolcaron, nos paramos y tomamos nuevamente a Ramiro para salir del mar caminando, ahí  se le doblaron las piernas a Ramiro y lo sacamos cargando hasta la playa, lo depositamos de espaldas en la arena seca, era muy temprano y la arena aún estaba fresca, apenas había salido el sol.

Ramiro descanso como cinco minutos acostado y otros diez minutos sentado platicando lo que había sentido, sus miedos, dudas, como se daba valor, etc. Después se paró y nos dijo: regreso a  casa  ¿Se quedan o regresan conmigo?

—Regresamos contigo— Respondimos cada uno.

— No es necesario — Contestó. Me siento muy bien para manejar y es de día, mejor quédense.

Habíamos viajado con él, en su carro, salimos a las cinco de la mañana, llegamos a la playa como a las siete,  apenas eran las ocho de la mañana y Ramiro había decidido suspender sus vacaciones. Sentimos que Ramiro deseaba estar solo, así que nos quedamos en la playa.

A las dos de la tarde había más viento y las olas crecieron en mar abierto. De pronto, la gente corrió por la playa hacia el poniente y en una zona que había muy poca gente, se estaban ahogando dos turistas, eran dos hombres altos, fortachones y jóvenes.

— El tumbo no los deja regresar — Me comentó una señora que paseaba por la playa y se había detenido a ver.

Después de hora y media de intentos,  los paseantes improvisados de salvavidas voluntarios, rescataron con vida  a uno, el otro despareció a la vista de todos.

Más tarde arribaron al sitio cuatro lanchas de pescadores que los buscaron hasta que obscureció.

—Ya solo queda esperar a que el mar lo saque mañana, cuando flote — Comentó una vendedora ambulante. El tumbo lo pondrá en una ola que lo arrastrará a la playa, agregó.

— Así es la vida, uno cruza el tumbo y regresa a cada rato sin que le pase nada, arriesgándose a que algún día el tumbo gane. Puede ser que uno le gane siempre al tumbo y al llegar a viejo deje de retarlo, pero algunos salados, con tan mala suerte, pierden en el primer juego — Dijo un señor arrugado y tostado por el sol.

No cabía una arruga más en aquel experimentado hombre, vencedor del tumbo y consumido por el sol,  el viento y el tiempo...

sábado, 12 de septiembre de 2015

Simulación

Simulación
© David Gómez Salas, el Jaguar.

Negro absoluto, total.
Sin delante, ni atrás.
Sin lados, arriba y ni abajo.
Palabras nada más.

Nada, adornada.
Ausencia de esencia,
de hechos y luz.
Fofa apariencia,
sin Sol...

martes, 25 de agosto de 2015

Breve

Breve
© David Gómez Salas, el Jaguar

¿Cómo explicar a  mi mismo,
mi espíritu efusivo?
Si en cuestiones de amor,
nada es excesivo.

¿Para que soñar con un futuro?
Si amar es mi presente
y no apetezco un destino
diferente.

viernes, 14 de agosto de 2015

Mi mar

Mi mar © David Gómez Salas

Te he amado mucho, infinito...
te he adorado.
Y aún es más el amor por darte,
soy  incontenible enamorado.

Soy día sin noche y noche sin día,
no distingo realidad y sueños.
Estás en mis labios, en mis brazos
y en mi cerebro costeño.

Eres playa de azúcar
y brisa que inspira.
Eres mi mar:
Umbral y rumbo de mi poesía.