Melodía de colores
Autor David Gómez Salas
Hay en mi huerto
un arroyo saltarín,
que al escurrir suena
ron rin, ron rin.
Ahí viven ranitas
color verde clorofila,
que alegres cantan
ohlalá, lalá, lila.
Entre florecitas
blancas y rosadas,
existen abejitas
muy enamoradas.
Estas abejitas esparcen
el polen amarillo oro
y por ellas nacen
los frutos que adoro.
Entre ricos aromas
y hermosos fulgores.
Las aves cantan,
melodías de amores.
Disfruta dulce niña
el intenso colorido
de la primavera.
Corre, salta y juega;
haz lo divertido,
haz lo que tú quieras.
miércoles, 21 de octubre de 2015
sábado, 10 de octubre de 2015
Regreso
Regreso
© David Gómez Salas, el Jaguar.
Me alejé de ti cuando era joven,
sin saber lo que buscaba.
Quizás no buscaba nada,
solo el mundo exploraba.
Por curiosidad me enamoré
de la ciencia, de la poesía
y de miles de cosas más.
Todo con impaciencia.
Cierto es, que después
de haberte conocido
por grandes bonanzas transité.
Después de haber vivido, lo vivido
mi mar, deseo estar de nuevo contigo
¿El motivo?...
¡Siempre te amé!
© David Gómez Salas, el Jaguar.
Me alejé de ti cuando era joven,
sin saber lo que buscaba.
Quizás no buscaba nada,
solo el mundo exploraba.
Por curiosidad me enamoré
de la ciencia, de la poesía
y de miles de cosas más.
Todo con impaciencia.
Cierto es, que después
de haberte conocido
por grandes bonanzas transité.
Después de haber vivido, lo vivido
mi mar, deseo estar de nuevo contigo
¿El motivo?...
¡Siempre te amé!
viernes, 18 de septiembre de 2015
El "Tumbo"
El "Tumbo"
Autor David Gómez Salas, el jaguar
Las playas de Puerto Madero generalmente no son de aguas tranquilas y olas calmosas; al contrario, hay zonas con olas frenéticas y estruendosas llenas de fuerza y espuma blanca.
En el mar de esta zona, existe casi siempre una cresta paralela a la playa, que se forma al subir el agua para dar inicio a las olas. A esta prominencia algunos chiapanecos costeños la llamamos el "tumbo". Es el sitio donde el agua sube y nacen las olas de translación que ruedan a la playa para romper y formar abundantes burbujas.
Una mañana cuatro amigos nos metimos a nadar en el mar. Beto, José y yo nos quedamos en la zona comprendida entre el "tumbo" y la playa. Ramiro cruzó el tumbo para nadar en aguas más profundas y menos violentas. Ahí el mar es delicioso para flotar y descansar. El problema es cuando uno decide regresar a la playa.
Para cruzar el tumbo de regreso a la playa, hay que hacerlo cuando la cresta es baja, ya que en ese momento es menor la fuerza de la corriente hacia mar adentro. Hay que nadar para ubicarse adelante de la ola de translación que se va formar. Ramiro no lo sabía y pretendía cruzar el tumbo para regresar a la playa, cuando la cresta era alta. En consecuencia la corriente en dirección aguas adentro lo regresaba a la zona profunda en cada intento.
Llegó un momento en que Ramiro se desesperó por no poder salir del mar, por no poder cruzar el tumbo. Nadaba con prisa y avanzaba pero el tumbo se elevaba y como no había pasado la cúspide regresaba con la corriente que escurre mar adentro.
Los tres nadamos para estar cerca de Ramiro y sin cruzar el tumbo, de ahí le gritábamos que no hiciera intentos cuando se están formando las olas grandes, que esperara a cuando se formaran las olas pequeñas. Se puede observar que se presentan ciclos de siete u ocho olas, inicia una con una ola pequeña, la segunda ola es mayor, la tercera crece más y así sucesivamente hasta que la séptima u octava ola alcanza el mayor tamaño; después empieza un nuevo ciclo. Ese es el momento para cruzar el tumbo.
Después de muchos intentos Ramiro logró cruzar el tumbo y quedó a nuestro alcance, lo agarramos y nadamos rumbo a la orilla. En el recorrido de regreso nos alcanzaron las olas grandes y nos revolcaron, nos paramos y tomamos nuevamente a Ramiro para salir del mar caminando, ahí se le doblaron las piernas a Ramiro y lo sacamos cargando hasta la playa, lo depositamos de espaldas en la arena seca, era muy temprano y la arena aún estaba fresca, apenas había salido el sol.
Ramiro descanso como cinco minutos acostado y otros diez minutos sentado platicando lo que había sentido, sus miedos, dudas, como se daba valor, etc. Después se paró y nos dijo: regreso a casa ¿Se quedan o regresan conmigo?
—Regresamos contigo— Respondimos cada uno.
— No es necesario — Contestó. Me siento muy bien para manejar y es de día, mejor quédense.
Habíamos viajado con él, en su carro, salimos a las cinco de la mañana, llegamos a la playa como a las siete, apenas eran las ocho de la mañana y Ramiro había decidido suspender sus vacaciones. Sentimos que Ramiro deseaba estar solo, así que nos quedamos en la playa.
A las dos de la tarde había más viento y las olas crecieron en mar abierto. De pronto, la gente corrió por la playa hacia el poniente y en una zona que había muy poca gente, se estaban ahogando dos turistas, eran dos hombres altos, fortachones y jóvenes.
— El tumbo no los deja regresar — Me comentó una señora que paseaba por la playa y se había detenido a ver.
Después de hora y media de intentos, los paseantes improvisados de salvavidas voluntarios, rescataron con vida a uno, el otro despareció a la vista de todos.
Más tarde arribaron al sitio cuatro lanchas de pescadores que los buscaron hasta que obscureció.
—Ya solo queda esperar a que el mar lo saque mañana, cuando flote — Comentó una vendedora ambulante. El tumbo lo pondrá en una ola que lo arrastrará a la playa, agregó.
— Así es la vida, uno cruza el tumbo y regresa a cada rato sin que le pase nada, arriesgándose a que algún día el tumbo gane. Puede ser que uno le gane siempre al tumbo y al llegar a viejo deje de retarlo, pero algunos salados, con tan mala suerte, pierden en el primer juego — Dijo un señor arrugado y tostado por el sol.
No cabía una arruga más en aquel experimentado hombre, vencedor del tumbo y consumido por el sol, el viento y el tiempo...
Autor David Gómez Salas, el jaguar
Las playas de Puerto Madero generalmente no son de aguas tranquilas y olas calmosas; al contrario, hay zonas con olas frenéticas y estruendosas llenas de fuerza y espuma blanca.
En el mar de esta zona, existe casi siempre una cresta paralela a la playa, que se forma al subir el agua para dar inicio a las olas. A esta prominencia algunos chiapanecos costeños la llamamos el "tumbo". Es el sitio donde el agua sube y nacen las olas de translación que ruedan a la playa para romper y formar abundantes burbujas.
Una mañana cuatro amigos nos metimos a nadar en el mar. Beto, José y yo nos quedamos en la zona comprendida entre el "tumbo" y la playa. Ramiro cruzó el tumbo para nadar en aguas más profundas y menos violentas. Ahí el mar es delicioso para flotar y descansar. El problema es cuando uno decide regresar a la playa.
Para cruzar el tumbo de regreso a la playa, hay que hacerlo cuando la cresta es baja, ya que en ese momento es menor la fuerza de la corriente hacia mar adentro. Hay que nadar para ubicarse adelante de la ola de translación que se va formar. Ramiro no lo sabía y pretendía cruzar el tumbo para regresar a la playa, cuando la cresta era alta. En consecuencia la corriente en dirección aguas adentro lo regresaba a la zona profunda en cada intento.
Llegó un momento en que Ramiro se desesperó por no poder salir del mar, por no poder cruzar el tumbo. Nadaba con prisa y avanzaba pero el tumbo se elevaba y como no había pasado la cúspide regresaba con la corriente que escurre mar adentro.
Los tres nadamos para estar cerca de Ramiro y sin cruzar el tumbo, de ahí le gritábamos que no hiciera intentos cuando se están formando las olas grandes, que esperara a cuando se formaran las olas pequeñas. Se puede observar que se presentan ciclos de siete u ocho olas, inicia una con una ola pequeña, la segunda ola es mayor, la tercera crece más y así sucesivamente hasta que la séptima u octava ola alcanza el mayor tamaño; después empieza un nuevo ciclo. Ese es el momento para cruzar el tumbo.
Después de muchos intentos Ramiro logró cruzar el tumbo y quedó a nuestro alcance, lo agarramos y nadamos rumbo a la orilla. En el recorrido de regreso nos alcanzaron las olas grandes y nos revolcaron, nos paramos y tomamos nuevamente a Ramiro para salir del mar caminando, ahí se le doblaron las piernas a Ramiro y lo sacamos cargando hasta la playa, lo depositamos de espaldas en la arena seca, era muy temprano y la arena aún estaba fresca, apenas había salido el sol.
Ramiro descanso como cinco minutos acostado y otros diez minutos sentado platicando lo que había sentido, sus miedos, dudas, como se daba valor, etc. Después se paró y nos dijo: regreso a casa ¿Se quedan o regresan conmigo?
—Regresamos contigo— Respondimos cada uno.
— No es necesario — Contestó. Me siento muy bien para manejar y es de día, mejor quédense.
Habíamos viajado con él, en su carro, salimos a las cinco de la mañana, llegamos a la playa como a las siete, apenas eran las ocho de la mañana y Ramiro había decidido suspender sus vacaciones. Sentimos que Ramiro deseaba estar solo, así que nos quedamos en la playa.
A las dos de la tarde había más viento y las olas crecieron en mar abierto. De pronto, la gente corrió por la playa hacia el poniente y en una zona que había muy poca gente, se estaban ahogando dos turistas, eran dos hombres altos, fortachones y jóvenes.
— El tumbo no los deja regresar — Me comentó una señora que paseaba por la playa y se había detenido a ver.
Después de hora y media de intentos, los paseantes improvisados de salvavidas voluntarios, rescataron con vida a uno, el otro despareció a la vista de todos.
Más tarde arribaron al sitio cuatro lanchas de pescadores que los buscaron hasta que obscureció.
—Ya solo queda esperar a que el mar lo saque mañana, cuando flote — Comentó una vendedora ambulante. El tumbo lo pondrá en una ola que lo arrastrará a la playa, agregó.
— Así es la vida, uno cruza el tumbo y regresa a cada rato sin que le pase nada, arriesgándose a que algún día el tumbo gane. Puede ser que uno le gane siempre al tumbo y al llegar a viejo deje de retarlo, pero algunos salados, con tan mala suerte, pierden en el primer juego — Dijo un señor arrugado y tostado por el sol.
No cabía una arruga más en aquel experimentado hombre, vencedor del tumbo y consumido por el sol, el viento y el tiempo...
sábado, 12 de septiembre de 2015
Simulación
Simulación
© David Gómez Salas, el Jaguar.
Negro absoluto, total.
Sin delante, ni atrás.
Sin lados, arriba y ni abajo.
Palabras nada más.
Nada, adornada.
Ausencia de esencia,
de hechos y luz.
Fofa apariencia,
sin Sol...
© David Gómez Salas, el Jaguar.
Negro absoluto, total.
Sin delante, ni atrás.
Sin lados, arriba y ni abajo.
Palabras nada más.
Nada, adornada.
Ausencia de esencia,
de hechos y luz.
Fofa apariencia,
sin Sol...
martes, 25 de agosto de 2015
Breve
Breve
© David Gómez Salas, el Jaguar
¿Cómo explicar a mi mismo,
mi espíritu efusivo?
Si en cuestiones de amor,
nada es excesivo.
¿Para que soñar con un futuro?
Si amar es mi presente
y no apetezco un destino
diferente.
© David Gómez Salas, el Jaguar
¿Cómo explicar a mi mismo,
mi espíritu efusivo?
Si en cuestiones de amor,
nada es excesivo.
¿Para que soñar con un futuro?
Si amar es mi presente
y no apetezco un destino
diferente.
viernes, 14 de agosto de 2015
Mi mar
Mi mar © David Gómez Salas
Te he amado mucho, infinito...
te he adorado.
Y aún es más el amor por darte,
soy incontenible enamorado.
Soy día sin noche y noche sin día,
no distingo realidad y sueños.
Estás en mis labios, en mis brazos
y en mi cerebro costeño.
Eres playa de azúcar
y brisa que inspira.
Eres mi mar:
Umbral y rumbo de mi poesía.
Te he amado mucho, infinito...
te he adorado.
Y aún es más el amor por darte,
soy incontenible enamorado.
Soy día sin noche y noche sin día,
no distingo realidad y sueños.
Estás en mis labios, en mis brazos
y en mi cerebro costeño.
Eres playa de azúcar
y brisa que inspira.
Eres mi mar:
Umbral y rumbo de mi poesía.
martes, 28 de julio de 2015
Contraste
Contraste © David Gómez Salas, el Jaguar
-
Cada vez que una gota de agua cae sobre los granos de arena del desierto veo el nacimiento de cientos de hadas, todas con magia poderosa.
Por esta magia puedo percibir con intensidad y precisión los procesos que se llevan a cabo en un yoctosegundo. Deseo poder escribir mucho más rápido para relatar, al menos, la millonésima parte de los acontecimientos que suceden en este plazo de tiempo.
En esta fracción de tiempo tan pequeña vivo millones de vidas y observo los detalles de millones de millones de formas de vida que están presentes en la naturaleza a que pertenezco. La velocidad en que suceden los procesos en mi entorno cercano, contrasta con la aparente parsimonia en que se llevan a cabo los cambios que sufre el universo.
Lo mismo sucede cuando me enamoro, comparo la velocidad con que late mi corazón y surgen mis pensamientos de amor, con la lentitud en que transcurre el tiempo cuando no estás tú.
-
Cada vez que una gota de agua cae sobre los granos de arena del desierto veo el nacimiento de cientos de hadas, todas con magia poderosa.
Por esta magia puedo percibir con intensidad y precisión los procesos que se llevan a cabo en un yoctosegundo. Deseo poder escribir mucho más rápido para relatar, al menos, la millonésima parte de los acontecimientos que suceden en este plazo de tiempo.
En esta fracción de tiempo tan pequeña vivo millones de vidas y observo los detalles de millones de millones de formas de vida que están presentes en la naturaleza a que pertenezco. La velocidad en que suceden los procesos en mi entorno cercano, contrasta con la aparente parsimonia en que se llevan a cabo los cambios que sufre el universo.
Lo mismo sucede cuando me enamoro, comparo la velocidad con que late mi corazón y surgen mis pensamientos de amor, con la lentitud en que transcurre el tiempo cuando no estás tú.
Señoritas niñas
Señoritas niñas
Autor David Gómez Salas, el Jaguar
Las playas mexicanas son veredas por donde circulan señoritas niñas.
Sus semblantes irradian ternura y sus expresivos ojos son luz de vida.
Caminan sin descanso y desbordan energía.
Recolectan asiduamente golpes de la arena y caricias del viento.
No pierden belleza, ni gracia en sus movimientos.
Transitan sobre la arena ardiente y bajo el sol intenso. Son sabias de la supervivencia.
Su piel, como su ánimo, resiste las innumerables asoleadas.
Maduradas prematuramente por el trabajo y por el Estado traicionadas.
Engalanan la pureza del aire y la fuerza del mar, con su presencia.
Niñas vendedoras ambulantes, diosas de la esperanza.
Herederas del mar y alegoría de la perseverancia...
miércoles, 22 de julio de 2015
Nostalgia
Nostalgia
© David Gómez Salas, el Jaguar.
Por temor a no poder
evitar que la olas mueran
las dejé de ver.
Pero las olas solo se acuestan
y se vuelven a levantar.
Nunca mueren, siempre están.
Tu recuerdo nunca se fue
sigo pensando en el mar,
No te dejé de ver.
Aún sin volver al mar,
me fue imposible olvidar lo amado.
Ausencia de ausencia, fue.
© David Gómez Salas, el Jaguar.
Por temor a no poder
evitar que la olas mueran
las dejé de ver.
Pero las olas solo se acuestan
y se vuelven a levantar.
Nunca mueren, siempre están.
Tu recuerdo nunca se fue
sigo pensando en el mar,
No te dejé de ver.
Aún sin volver al mar,
me fue imposible olvidar lo amado.
Ausencia de ausencia, fue.
martes, 21 de julio de 2015
Tormenta
Tormenta
Autor David Gómez Salas
El viento dobló los pinos,
y sacudió los pirules con violencia.
Los frutales se veían indefensos
al inicio de la tormenta.
Después llegaron los
relámpagos
con desfasados truenos.
Inició la tormenta
con toda furia del cielo,
cayeron ríos de agua,
se inundó el suelo.
Crujieron los árboles
al desgarrarse sus ramas y troncos
Las corrientes arrastraron piedras y lodo,
se llevó la tierra vegetal
y asomó el tepetate duro y bronco.
Terminó la tormenta pronto,
En el semidesierto, así es el destino,
la naturaleza edifica lentamente
y le da un final repentino.
Al terminar la tormenta
suspiré y mire al cielo.
Un cielo ofensivamente
limpio...
Autor David Gómez Salas
El viento dobló los pinos,
y sacudió los pirules con violencia.
Los frutales se veían indefensos
al inicio de la tormenta.
Después llegaron los
relámpagos
con desfasados truenos.
Inició la tormenta
con toda furia del cielo,
cayeron ríos de agua,
se inundó el suelo.
Crujieron los árboles
al desgarrarse sus ramas y troncos
Las corrientes arrastraron piedras y lodo,
se llevó la tierra vegetal
y asomó el tepetate duro y bronco.
Terminó la tormenta pronto,
En el semidesierto, así es el destino,
la naturaleza edifica lentamente
y le da un final repentino.
Al terminar la tormenta
suspiré y mire al cielo.
Un cielo ofensivamente
limpio...
viernes, 3 de julio de 2015
Nube Autor David Gómez Salas
Nube
Autor David Gómez Salas
Nube sublime
vapor de pasiones
que me atrapa,
no sabes de tibiezas
y me empapas.
Solo verte, me da vida.
Exaltación sin mordazas,
soy semidiós
cuando me abrazas.
No confinas
tus deseos audaces.
Nube apasionada
entregada sin dudar
en lo que haces.
Das tu calor
sin antifaces.
Por amor te condensas
y te deshaces...
© INDAUTOR David Gómez Salas
Autor David Gómez Salas
Nube sublime
vapor de pasiones
que me atrapa,
no sabes de tibiezas
y me empapas.
Solo verte, me da vida.
Exaltación sin mordazas,
soy semidiós
cuando me abrazas.
No confinas
tus deseos audaces.
Nube apasionada
entregada sin dudar
en lo que haces.
Das tu calor
sin antifaces.
Por amor te condensas
y te deshaces...
© INDAUTOR David Gómez Salas
miércoles, 17 de junio de 2015
¿Divertido o aburrido?
¿Divertido o aburrido?
© David Gómez Salas, el jaguar.
Llevó a la cama a su niño, un papá muy preocupado. Y para ayudarlo a dormir, preguntó a sus cuentos memorizados ¿Quien quería ser contado?
Escoge a uno de nosotros, para que tenga sueños alegres — Expresó un cuento divertido.
Debe ser uno de nosotros, porque damos sueño y dormirlo es el objetivo — Dijo un aburrido.
El papá dudó y guardó silencio unos instantes, porque estaba confundido...
Y el niño ya estaba dormido.
© David Gómez Salas, el jaguar.
Llevó a la cama a su niño, un papá muy preocupado. Y para ayudarlo a dormir, preguntó a sus cuentos memorizados ¿Quien quería ser contado?
Escoge a uno de nosotros, para que tenga sueños alegres — Expresó un cuento divertido.
Debe ser uno de nosotros, porque damos sueño y dormirlo es el objetivo — Dijo un aburrido.
El papá dudó y guardó silencio unos instantes, porque estaba confundido...
Y el niño ya estaba dormido.
miércoles, 10 de junio de 2015
Mujer Intensa
Mujer intensa
Autor David Gómez Salas
Mujer intensa que motivas
e incendias mi vertiginosa vida
Inteligencia y fuego que todos los días
me das nuevas y diferentes alegrías.
Me impulsas con tus acciones,
palabras y con tu hermosura.
Por ti vivo encendido, dinámico
y persigo nuevas aventuras.
Por tu existencia, la aceleración
es parte de mi esencia.
Eres energía inconmensurable
que me protege y alienta.
Autor David Gómez Salas
Mujer intensa que motivas
e incendias mi vertiginosa vida
Inteligencia y fuego que todos los días
me das nuevas y diferentes alegrías.
Me impulsas con tus acciones,
palabras y con tu hermosura.
Por ti vivo encendido, dinámico
y persigo nuevas aventuras.
Por tu existencia, la aceleración
es parte de mi esencia.
Eres energía inconmensurable
que me protege y alienta.
Mujer Temple
Mujer temple
Autor David Gómez Salas
Mujer, reúnes
temple y tenacidad,
paciencia y sabiduría,
delicadeza y sensualidad.
Eres agua y fuego
Madre y amante.
Cimiento y vendaval...
Eres luz del presente
y del futuro
Néctar apasionado
y flor maternal.
Autor David Gómez Salas
Mujer, reúnes
temple y tenacidad,
paciencia y sabiduría,
delicadeza y sensualidad.
Eres agua y fuego
Madre y amante.
Cimiento y vendaval...
Eres luz del presente
y del futuro
Néctar apasionado
y flor maternal.
martes, 9 de junio de 2015
Mujer poesía
Mujer poesía
© David Gómez Salas, el Jaguar.
Vi en el jardín del Encino
una mujer poesía.
Su sonrisa definía
la ternura y la alegría.
Irradiaba gentileza,
era frescura diferente.
Derramaba bondad
sobre los adoquines y el viento.
Transmitía serenidad
su poética existencia.
Purificaba el ambiente
su presencia.
Le sonrieron los árboles
y floreó el agua de la fuente.
Repicaron bellas melodías
las campanas del templo.
Con más intensidad
brillaron las flores,
colmando el ambiente
con deliciosos olores
Cantaron, dichosas, las aves
y con las mariposas
mostraron sus colores.
Se llenaron mis venas
de paz y limpios anhelos
Volé y besé las nubes.
Me integré al aire del cielo.
Mujer poesía, desconocida,
la pureza de tu sonrisa
inspiró mi vuelo.
© David Gómez Salas, el Jaguar.
Vi en el jardín del Encino
una mujer poesía.
Su sonrisa definía
la ternura y la alegría.
Irradiaba gentileza,
era frescura diferente.
Derramaba bondad
sobre los adoquines y el viento.
Transmitía serenidad
su poética existencia.
Purificaba el ambiente
su presencia.
Le sonrieron los árboles
y floreó el agua de la fuente.
Repicaron bellas melodías
las campanas del templo.
Con más intensidad
brillaron las flores,
colmando el ambiente
con deliciosos olores
Cantaron, dichosas, las aves
y con las mariposas
mostraron sus colores.
Se llenaron mis venas
de paz y limpios anhelos
Volé y besé las nubes.
Me integré al aire del cielo.
Mujer poesía, desconocida,
la pureza de tu sonrisa
inspiró mi vuelo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)